10 Aprendizajes y Conclusiones de nuestro trabajo con familias que se enfrentan a Separación y/o un Divorcio

enero 8, 2018
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Buscando sistematizar nuestros aprendizajes y conclusiones del trabajo que venimos desarrollando hasta el momento en Defam, llegamos a enumerar el siguiente listado:

  • Separarse y Divorciarse es una situación crítica, que se considera un factor de riesgo para el bienestar de las personas, y cuyos efectos pueden durar mucho tiempo.
  • Cada familia, en una separación, debe enfrentar múltiples desafíos: económicos, emocionales, prácticos, de comunicación y relación con la ex-pareja y familias extendidas, como padres, en los hijos, etc.
  • Mientras antes se reciba ayuda profesional adecuada, existen menos probabilidades de que el conflicto escale en complejidad y costos para los involucrados.
  • Esto ayuda además a que se encuentren acuerdos, que luego pueden flexibilizarse a medida que la familia así lo necesite (porque los acuerdos que se toman en un momento, nunca se mantienen inmutables a través de los años).
  • La persona que se encuentra involucrada en el conflicto, no necesariamente es capaz de  pensar con claridad ni separar sus emociones a la hora de tomar decisiones. Lo anterior, también aplica para familias y amigos cercanos de las personas que se separan, que pueden, aún desde la mejor de sus intenciones, exacerbar los problemas y discusiones post-separación. Es por esto, que resulta conveniente un apoyo profesional independiente de estos lazos.
  • Una atención que sólo se centra en comprender los pasos legales de una separación y un divorcio, puede malinterpretar diversas y complejas realidades familiares. Incluso, si los profesionales se contagian de la dinámica conflictiva de la ex-pareja, pueden terminar ellos mismo repitiendo la historia sin resolver que llevó al quiebre y que impide lograr acuerdos.
  • El sistema judicial no debería ser visto entonces como el escenario en el que se despliegan y repiten las dinámicas conflictivas de los ex-esposos, en la lógica de la lucha, ganadores y perdedores, sino que pensado como una herramienta para promover la toma de decisiones y la resolución de problemas considerando el bienestar de todos los involucrados, pero en especial de los hijos.
  • Una separación o divorcio, no implica una condena ni un daño irreparable. Los adultos pueden salir fortalecidos de esta experiencia en conocimiento sobre sí mismos, sobre lo que se desean para futuro y cómo desean conseguirlo. Para los hijos, esto puede ser vivido como un alivio al dar solución al clima de conflicto y hostilidad que se percibía o vivía en su casa antes de la separación (siempre y cuando los problemas no se perpetúen aún estando separados) y mostrar un modelo de resolución de problemas asertiva, al que podrían echar mano de necesitarlo ellos mismos en un futuro.
  • Lograr una buena separación o divorcio es el resultado de un trabajo difícil, pero que se vuelve cada vez menos complejo en la medida en que se avanza en el aprendizaje y en el dominio de las habilidades para manejar este nuevo escenario.
  • Más que ser solo un episodio en la vida de una familia (algo que pasa en un momento determinado y luego queda atrás o se supera), la separación y el divorcio, son la transición hacia un nuevo estilo de relacionarse y hacer familia. Definir y transformarse en esa nueva familia que queremos ser, nos enfrentan a un proceso dinámico en espiral, de resignificar y redefinir en más de un momento de nuestro futuro nuestras formas de comunicación y acuerdos.

Este listado es dinámico y flexible.

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